La Crisis y la Ética
Por Roberto Mario Bustamante.
Hoy amanecí con una gran disyuntiva, ética profesional o mayores ingresos para mi familia, ciertamente vivimos una gran crisis a nivel mundial, donde las principales economías del mundo se encuentran en receso y al resto de los países nos pasa a llevar la que nos trajo, ya que cierran las plantas de trabajadores, reducen costos, hacen paros programados y un sin fin de cosas que nos perjudican en mayo o menor medida a todos. Yo, como el resto los mortales, tengo mil actividades que intentan ser lucrativas para llevar el sustento a mi familia la cual se compone de mi esposa, mi hija y un perro (que implica un gasto y una tripa más que alimentar), soy publicista, maestro por horas y escritor.
Mi esposa es una mujer brillantísima que tenia algunos meses sin encontrar un trabajo ya que el mercado laboral se encontraba tan contraído como la cara de fuchi de Gerardo Ruiz, dado el clima reinante en nuestro país decidió tomar unas horas como maestra en una escuela, para así ayudar con el ingreso familiar, en estos días recibió una oferta laboral muy buena, por lo cual se vera en la tristísima situación de tener que dejar su cátedra incompleta, al mismo tiempo se me ofreció tomar sus horas de clase, lo malo es que en este momento mis horarios para dar clase están completos de tal forma que yo también tendría que dejar mi cátedra actual a la mitad de curso; la escuela donde trabaja mi esposa paga muchísimo mejor las horas que donde me encuentro yo, lo cual me hace pensar mucho en lo que yo debiera hacer en este punto de mi existencia; primero y antes que nada pienso en que el ingreso de mi familia seria mas holgado, así mismo mi horario además me encontraría en un solo plantel en lugar de dos como estoy actualmente, mi bolsillo me indica que debería de tomar la cátedra de mi esposa y mudarme a una mejor situación, sin embargo no siento tranquilidad con esta idea.
Es de noche y me sigo revolcando mientras mis alumnos preparan su examen de mañana yo no dejo de pensar en ellos y la terrible decepción que pudieran sentir de su “teacher” al tener que retirarse inesperadamente a la mitad del curso dejándolos en manos de un extraño; ciertamente podría encontrar un reemplazo, pero no creo que fuera rápido, aun así uno crea vínculos cuando da clases y no es fácil dejar a los alumnos, además mi ética profesional me impide dar la espalda a la institución que me presto ayuda cuando en necesidad( por que así llegamos todos a un trabajo), me dio la oportunidad de impartir clases dentro de sus aulas.
Pasan las horas lentas mientras en mi cabeza sigo tratando de poner en una balanza los hechos que pudieran hacer cambiar mis pasos, cifras, presupuestos familiares, objetivos y tiempos dan vueltas en mi cabeza donde trato de buscarles un lugar dentro de los márgenes de lo correcto
Ciertamente aquí solo cabe a debatir el “deber ser”, cuyo aspecto suele ser mas complicado que el solo hecho aislado de “ser”; y al traer a mi cabeza todos los conceptos relacionados a la moral, la lógica y la ética, no puedo de dejar de dedicar un pensamiento a todos los buenos y malos maestros que han pasado por mi vida, cuyas mentes golpearon, pulieron y aguzaron cual piedra de rio mi propia mente, formando conceptos, aportando ideas a los cimientos morales impuestos en casa y que en combinación de de todo ello han formado el edificio de lo que soy hoy día como individuo; tengo dolor, me siento dividido, agotado , veo a mi esposa que duerme a mi lado y pienso en todo lo que quisiera darle, en mi hija que duerme en la habitación contigua cuya formación a penas esta en proceso, con que cara he de decirle que es lo correcto si yo soy incapaz de hacerlo o verlo con claridad, como he impactado yo sin querer en la vida de los demás, por que es un hecho que impactamos la vida de las personas que nos rodean en mayor o menor manera, es un hecho comprobado, es una realidad, solo bastan 5 minutos de conversación para poder tocar la vida de una persona; lentamente en sueño vuelve a mi, suelto mi libro que no leí ya que permaneció en mi mano todo este tiempo sin ser siquiera abierto, una sensación de seguridad y de confort llena mi pecho como aire puro por fin cierro los ojos.
A la mañana siguiente he vuelto a ver con claridad mis intereses, he visto que prioritariamente mi familia debe de ocupar el puesto numero uno de mi vida y he pensado con detenimiento sobre la “prosperidad”; llegue a la escuela decidido, con mi carpeta de exámenes bajo el brazo, listo para encarar la situación, cierro la puerta tras de mi, mi primera clase esta completa todos están ahí y al ver a los muchachos todo es tan claro; he de seguir con mi cátedra, con mi salario, mis alumnos problema, y mis alumnos virtuosos me seguiré desvelando, tendré cara con que educar a mi hija, moral para enseñar en un aula, conservare mis clases actuales como debe de ser, y seré prosperado, por que la prosperidad no es la acumulación de bienes materiales; es tener lo necesario y con lo que hago como maestro, con eso, estoy sobrado.
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